miércoles, 21 de abril de 2010

DERBI RELAJADO

Por mucho que los sufridos redactores traten de "inventarse" la noticia, esta vez no. Esta vez el derbi no tiene mensajes cruzados, ni retos, ni bravatas, esta vez no. Por mucho que nos empeñemos, cuando uno no quiere, dos no pelean. Y el que, en este caso, no quiere saber nada de batallitas es la Deportiva que no oculta su estado de relax antes de acometer el gran objetivo de la temporada.
Y mira que para los morbosos pintaba bien hace diez días. Pero es que ni la guerra de los pasillos ha tenido la suficiente vida como para que el clásico del fútbol del Reino tenga esos alicientes que históricamente lo han acompañado.
No obstante, sí podemos analizar modelos de comportamiento, desde la objetiva quizá fingida, y sobretodo desde la distancia. Por un lado hay que felicitarse por la irrupción de un buen gestor, por lo menos de las formas. Desde la eterna sonrisa del bueno de Antonio García de Celis, desde su diplomacia y sus buenas palabras, no habíamos conocido un dirigente culturalista medianamente equilibrado. Y ahí está Carlos Emperador al que le acompaña incluso el apellido para ejercer de jefe y desautorizar al que se extralimita en sus funciones.
Está claro que, con precedentes como el del Barcelona con el Real Madrid y aquel pasillo histórico en el Bernabeu, don Yosu ha estado desafortunado. Es curioso como lleva días hablando de la Ponferradina, aparentemente sin preocuparse de, por ejemplo, ganar en Palencia, donde la Cultural podría haber solucionado su permanencia.
Ahora, sin llegarle la soga al cuello, la situación se torna por lo menos preocupante y en el Este de la provincia sí que hay tensión, necesidad y tormenta, la de siempre, en la que no falta un alcalde metido a entrenador, a presidente, a ambas cosas, o a ninguna.
Amén de gestiones económicas más o menos afortunadas, la clave está en la tranquilidad. Valga de consejo, que este año es así. Incluso apuesto por la derrota menos dolorosa de la historia para una Deportiva para que esta vez el derbi se queda pequeño.

jueves, 2 de abril de 2009

CASI, CASI, PERO TODAVIA NO

A esto le falta la guinda. No va a ser la que todos esperábamos, pero el hecho de jugar un año más la fase de ascenso a Segunda es sin duda un éxito. Independientemente de las exigencias que nos hayamos marcado cada uno, es importante y a la vez digno de mención que un club como la Ponferradina se mantenga, por quinto año consecutivo en la élite del fútbol español no tan modesto.
Y digo esto ahora porque siempre es recomendable volver la cara y mirar a un pasado no tan lejano. La mayoría de los que ahora animáis en el Toralín lo hicisteis alguna vez, quizá con no tanta insistencia, en Fuentesnuevas. La mayoría recordáis, aunque sea vagamente, la historia de las botellas de vino. No fue hace tanto. La mayoría vibrasteis de alguna manera cuando Fano marcaba aquellos penaltis que nos mantenían en Segunda B en el año 2000.
¡No hemos atravesado ni siquiera una nueva década! y, si la jugamos, será la cuarta promoción de ascenso a la que hay que sumar un año en Segunda División. No está mal para una ciudad que, aunque nos parezca la más grande y bonita del mundo, que sin duda lo es, una ciudad de la mano de una comarca entera, no podemos equipararnos a lugares con mucha más tradición de fútbol de élite. Y es que eso del nombre parece que sí tiene importancia. Fijaron en el Rayo Vallecano, hace unos días peleando con el Zamora por subir y ahora de nuevo en la rampa de Primera. Fijaros en el Cádiz. Os apuesto un chato en la calle Pregoneros a que asciende.
La tradición es importante y no se gana de la noche a la mañana. Es un trabajo de tiempo, pero se consigue, y la Deportiva va camino de ello, con buenas gestiones económicas y con demostraciones como la última en Lugo. No ya sobre el césped, uno que suele ver los partidos desde otras posiciones escucha comentarios y los del pasado fin de semana eran para reproducirlos. De verdad que se siente orgullo de los que se ponen la bufanda por encima de la cabeza y cantan. Así se hace un club grande, exigiendo, siempre dentro de un orden, pero sin bajar los brazos, sin caer en el derrotismo, sin liarse la manta a la cabeza pensando que somos la reencarnación del Madrid de los 60's.
Eso se llama ser consecuente, porque de lo contrario corres el riesgo de que te partan el pecho cuando dobles la primera esquina. Y me explico, o lo intento.
¿Dónde están los pitos ahora? Claro, a nadie de la grada le van a pedir explicaciones sobre las protestas de hace un mes. Y si así fuera, se podría responder: "¿Ves como ahora sí? Tuvimos que darles caña para que espabilaran".
Puede ser. Pero creo que el fútbol no va por esos derroteros y sí por los de la confianza. Y si no, que alguien me explique el caso Bornes.
De estar apartado, me atrevería a apostar de nuevo, de estar con un pie fuera de la Ponferradina, a ser titular, a marcar goles... La distancia entre ambas situaciones la marca solamente la confianza.
Cuando el club ratificó a Jesús Tartilán como entrenador no esperaba ninguna revolución táctica. Lo que no se ha hecho en verano difícilmente se puede hacer ahora. Sí sabía que el nuevo míster iba a sacar su libro de estilo, el del buen rollo, el de los manteos al cuerpo técnico, el de perdonar un par de series en los entrenamientos...
Os pregunto a los que habéis superado esa edad, ¿qué hacíais con 20 años? Algunos jugadores de la Ponferradina trabajan delante de 7.000 personas exponiéndose a la bronca. Debe ser complicado llevar eso cuando apenas has madurado como persona.
Me lo dijo hace unos días un amigo: "Yo voy al Toralín a animar a la Deportiva, el rival me da igual". Ese es el espíritu. La Ponferradina no está ni en Segunda B, ni en Segunda, ni en Primera. La Deportiva es la Deportiva.
Casi, casi, pero todavía falta un poquito, falta ese empujón que se da desde dentro y desde fuera del césped.
Algo largo, sí, pero es que hoy estaba inspirado y blanquiazul de pies a cabeza.

sábado, 28 de marzo de 2009

RESACA DEL DERBI

Han pasado los días y desde la distancia, la lectura del derbi nos ofrece diversas conclusiones. Fijándonos en el rival, porque hay cosas en las que fijarse, la Cultural es lo que es. Atrás, trabajados, aleccionados, casi hipnotizados por Álvaro Cervera. Arriba y siempre que no cuenten con los que le dan un mínimo de calidad, una pandita. El entrenador culturalista, hasta el 30 de junio, es por lo menos un tipo listo que ha tirado, y fíjate cómo ha tirado, con lo que tenía. Pero me da que eso, o se consigue en agosto y septiembre, o ya te puedes ir olvidando. Esa es una de las grandes diferencias con respecto a la Ponferradina. Y como dos no discuten si uno no quiere, como no hay fútbol si uno de los equipos no lo propone ¿para qué le sirve a la Deportiva tanta magia en la vanguardia si solo se va a topar con una tapia?
Mérito tienen no obstante los blancos que han cambiado deudas e incumplimientos por una temporada con la que no soñaba ni ese señor del bombo que siempre sale en el periódico.
¿Y la Deportiva? Pues lo dicho. Cierto es que por nombres están por encima que cualquier equipo del grupo, pero eso no basta. ¿Alguien se ha imaginado a los blanquiazules sabiendo interpretar la danza defensiva de los eternos rivales? Imaparable ¿verdad? Conformémonos solo con imaginarlo porque eso ahora ya no lo consigue ni Tartilán, ni María Santísima. Para la Ponferradina ya es tarde y solo queda el rescurso de la oración y que el juego anárquico, la guerra de cada uno por su cuenta, obtenga el fruto soñado,
Y a todo esto, si tengo un hijo este año, le llamaré Jonathanvalletrueba. Así, todo junto, en honor a un futbolista que nos ha demostrado que lo es, el "red bull" de un equipo al que le faltan alas y más cosas. El cántabro es el que mantiene viva a la Ponferradina, el único que despierta a los de la grada de una siesta que dura ya demasiado tiempo.
Otro día hablamos de las ganas, muchas o pocas, que tenemos de entrar en promoción, o del corte de manga que tienen preparado en el Consejo de Administración por si suena la flauta y el año que viene estamos en Segunda.

martes, 24 de marzo de 2009

PERO QUÉ VA A SER UN PARTIDO MÁS

Lo siento, pero estoy hasta el gorro de los que dicen que el derbi es un partido más, que solo hay tres puntos en juego, que la liga sigue... Estoy hasta el gorro de todos esos que después, sobretodo si han ganado, aseguran que ha sido la victoria más importante de su vida.
En la conyuntura actual en la que los jugadores de la casa brillan por su ausencia, estamos en manos de recién llegados que más o menos van llevando lo de la rivalidad, pero solo a flor de piel. A esos les bastaría con pasearse esta mañana por cualquier calle de Ponferrada o del Bierzo. La gente babea por el derbi, la gente quiere merendarse al rival, la gente aprieta los puños mientras coloca la bandera en la ventana. Y yo... yo soy de esos.
Soy de los que se limpiaba los mocos en Fuentesnuevas, a los que se les caía el mundo si perdíamos el partido de la máxima, los que éramos felices un mes o más si lográbamos una victoria que al día siguiente era primera plana en unos períodicos que por entonces informaban.
Me importa un pimiento que gane el fútbol o que se digan las consabidas sentencias diplomáticas. Yo solo quiero que gane la Deportiva, por lo civil, lo criminal o lo eclesiástico.
Respetando al rival por el mero hecho de ser humano, no concibo este partido sin una victoria de la Ponferradina. Tampoco lo concibo sin cánticos, incluso los ofensivos, sin pancartas, sin mensajes cruzados... Todo eso es lo que me gusta y no puede faltar en un derbi. Porque un derbi no es fútbol, es un derbi.

domingo, 22 de marzo de 2009

POR FIN DESPERTÓ LA FIERA

No sé como estaréis vosotros, pero yo me encuentro como el niño que se ha llevado una azotaina. Relajado, tranquilo, sabiendo que ya ha pasado, con la moral mancillada, pero confiado en que cualquier tiempo futuro será mejor.
Nos habían dado casi por todos los lados pero había que reaccionar y la Deportiva lo hizo a base de goles, y lo que es más importante, a base de autoridad. Y eso que el desplazamiento a Valladolid solo presentaba problemas. Que si la hora, que si el césped, que si las entradas... Al final nos lo pasamos bien. Gusta de vez en cuando, solo de vez en cuando, mezclarse con "el pueblo llano", ver el fútbol como lo hacen los incondicionales y disfrutar de una victoria contundente y justa, justísima.
Una victoria con nombres propios que me atrevo a extraer. Primero el de Jano Fernández. Todo el mundo aseguraba que la Ponferradina había fichado a un excelente futbolista, pero en esto hay que ser como Santo Tomás, ver y creer. Y no lo habíamos visto hasta Bilbao, aunque en esa ocasión no era sencillo juzgar al asturiano. Ya contra el Barakaldo mosotró maneras y en los Anexos se destapó como el que está llamado a solapar el protagonismo de Nacho.
Me quedo también con Dani Borreguero. Cualquiera puede pensar que el "Patufet" y un servidor estamos a partir un piñón. Nada más lejos de la realidad. Cada uno a lo suyo, y el centrocampista a fajarse en el centro del campo. El mejor Borreguero es un seguro de vida.
¿Y Jonathan Valle? Cuando el cántabro anda cuerdo es un jugador de fantasía, pero los goles en Pucela, más allá del virtuosismo, son los de un delantero comprometido que pelea hasta el último metro.
Por último, Roberto Platero. Mira que es raro el chaval, mira que le persiguen manías, pero un jugador no se hace en los gimnasios ni en las tiendas de dietética. Un jugador se hace en el campo, aunque no sea marcando goles de chilena.
La fiera ha despertado y lo hace en el mejor momento, justo a tres días de un derbi que este año no está descafeinado, que este año guarda puntos importantes.

viernes, 20 de marzo de 2009

EL PASAPORTE DE TARTILÁN, A PUNTO DE CADUCAR

El pasaporte diplomático, ese que le otorga la inmunidad... hasta cierto punto. El director deportivo, ahora principal responsable de la parcela técnica, sigue incómodo. No le gusta un banquillo tan caliente como el de la Ponferradina. En otro acto de servicio para el club de toda su vida se ha sentado en una de las sillas más inestables de los últimos años. Seguro que no es el único que se ha atrevido. El mundo está lleno de osados con ganas de llenarse el bolsillo. Si lo miramos desde esa perspectiva, y a estas alturas, parece que es la solución más válida.
No obstante Tartilán tiene responsabilidades en la marcha actual del equipo. Suya es la firma que avala todos los fichajes que se han realizado esta y las pasadas temporadas. Eso sí, juega con un seguro de vida que es trabajar en la Deportiva, en un club con posibilidades de rectificar sobre la marcha, con una economía fresca que permite que los errores sean menos. De todas formas, siendo tal vez más importante, la figura del que ficha en la sombra nunca está tan expuesta a las críticas como la del entrenador, el que sale a dar la cara todos los días. Y Tartilán está incómodo. Su inmunidad se encuentra en entredicho antes de viajar a Valladolid, un filial, un colista, un mini equipo que, por mucho que haya mejorado en las últimas semanas, no deja de ser víctima propicia de una Ponferradina superior en todos los sentidos.
Pero Tartilán se encuentra incómodo. El mister se rasca, pero hay lugares a los que no llega con las manos. Y nadie le va a ayudar, ni siquiera los que están metidos en el vestuario. Aquí, cada uno se rasca a sí mismo.
Dice el entrenador que si no ganamos en Valladolid no merecemos nada. Y es cierto, tanto como con que con estas declaraciones se pone del lado del forofo que ya está hasta los mismísimos de una temporada repleta de altibajos, con final incierto y con dudas sobre la implicación de los que en definitiva tienen que sacar los partidos adelante.